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David Beltrán

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David Beltrán cuenta con más de 20 años de experiencia en la industria TI. Trabaja en EMC desde el año 1999. Actualmente es Lead Global Architect para uno de los dos bancos más grandes de España. A lo largo de su trayectoria, ha trabajado con clientes de los distintos segmentos, incluyendo Finanzas, Seguros, Sector Público, Salud, Industria, Telco, Retail, Transportes, Petróleo y Gas.
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Estrategia para el SDS

Aunque ahora me encuentro en Madrid, tengo que confesar que acabo de volver de Boston, de nuestros headquarters en Hopkinton, en los que siempre se puede encontrar compañeros que son fuente eterna de inspiración y compendio de buen saber alrededor del mundo de TI.

Quiero esta vez compartir y reflexionar alrededor del SDS (Software Defined Storage), una de las piezas que componen el puzzle del llamado SDDC (Software Defined Data Center), estrategia de diseño de CPDs que seguro está en la mente de prácticamente cualquier persona relacionada con el mundo de TI.

Como el último que llega a casa siempre es el más esperado, el SDS está absolutamente presente en todos los ámbitos en los que he tenido la oportunidad de compartir con clientes, y los fabricantes estamos presentando propuestas para atender a esta incipiente tendencia de diseño de TI.

Y claro está, no puedo dejar pasar la oportunidad para advertir de lo importante que es tener una estrategia clara, bien definida y, sobre todo, completa. Y aquí es donde entra EMC de pleno en el juego con nuestra solución ViPR para SDS.

vipr

Muchas personas me comentan soluciones de distintos fabricantes para abordar estrategias de SDS, pero todas ellas responden a una problemática concreta dentro de toda la estrategia SDS, son piezas separadas. El asunto en sí es complejo, ya que no se trata solo de desarrollar soluciones que proporcionen capacidades como thin provisioning, terceras copias, copias remotas, gestión de recursos HW sin inteligencia, filesystems escalables, etc., sino que no hay que olvidarse de las estrategias de gestión y protección de la información, como activo-activo, disaster recovery, servicios de respaldo de la información (backup), movilidad de datos, y en general toda la funcionalidad necesaria para dar producción en el CPD actual. Todo ello gestionado, administrado y controlado además desde una única plataforma.

Todavía no he sido capaz de encontrar en el mercado ninguna solución, ViPR aparte, que aborde toda la problemática que conlleva el hecho de abstraer toda la funcionalidad e inteligencia que hoy en día reside en los propios sistemas de almacenamiento, elevarla a una capa solo SW y que además esté diseñada para tratar tanto con almacenamiento de propósito específico como HW commodity, este último tan de moda en la actualidad.

Les invito a profundizar en ViPR de EMC, actualmente la única plataforma que, por su diseño y capacidades, contempla la estrategia completa alrededor del SDS, teniendo en cuenta tanto la funcionalidad necesaria, como su extensión a todo tipo de sistemas de almacenamiento. Espero que esto les haga reflexionar y plantearse si realmente están abordando su estrategia de SDS de forma global y completa para su organización.

El prometedor futuro de ScaleIO

Escribo esta vez desde Boston, donde lentamente el invierno hace acto de presencia y deja su característico manto nevado en nuestros headquarters en Hopkinton, donde he tenido varias reuniones con nuestros colegas americanos de esas que podrían denominarse “de estrategia”.

Y es que vengo de recoger de mi cliente una incipiente tendencia a la “comoditización” (palabra horrible por cierto, pero que seguro todos sabemos interpretar) de todos aquellos activos que no sean esenciales en el soporte de su entorno crítico de negocio. Hasta aquí nada nuevo, pero lo cierto es que la forma en la que mi cliente, y de alguna manera el propio mercado, pretende abordar esta faceta sí que plantea una serie de importantes beneficios, siempre que se ejecute de forma correcta.

No se nos escapa que cada vez hay más alternativa disponibles en el mercado de “bloques de proceso”, que no son más que elementos hardware que unifican, generalmente en un formato potencialmente barato, capacidad de proceso (CPU y memoria) además de almacenamiento interno (el DAS de toda la vida) en un formato tipo “mini-cuchilla” pensado para altas densidades en muy poco espacio. La clave estriba en que ahora este almacenamiento interno, en lugar de utilizarse para el típico arranque del sistema operativo y poco más, por sus características (discos Flash en muchos casos o incluso tarjetas de memoria) y tamaño, de repente se convierte en un potencial contenedor de información que, bien explotado, puede suponer un inmenso valor añadido en control de costes. 

Ahora bien, este potencial ahorro de costes solo será rentable si no queda convertido en un incremento de costes de gestión de estas nuevas plataformas, y ahí es donde entra en escena ScaleIO, un producto de reciente introducción por parte de EMC, pero que sospecho va a desarrollar un papel importantísimo durante los próximos meses, por su estratégica concepción y tremendo potencial para aumentar sus capacidades, ya de por sí llamativas, y por ende sus ámbitos de posible aplicación.

Permítanme que les cuente brevemente qué es ScaleIO, y seguro que comprenden el porqué de mis anteriores aseveraciones. ScaleIO es un producto 100% software, que tiene como misión principal aglutinar todo el espacio de almacenamiento que encuentre en los servidores (tarjetas Flash o discos de cualquier naturaleza), bajo una capa común de gestión. De esta forma, lo que antes eran discos aislados locales a cada servidor, pasan a convertirse en un pool de almacenamiento puesto a disposición de todo aquel servidor que lo necesite. Dicho de otra manera, puro Software Defined Storage (SDS) alineado con la estrategia de Software Defined Data Center (SDDC), tan de moda hoy en día.

La cosa no queda solo aquí, sino que además, el rendimiento que se le puede sacar al invento es totalmente adaptable a las necesidades que tenga el cliente. Desde el número de servidores que pueden llegar a participar, hasta que toda la comunicación del grid de almacenamiento que se construye es IP, soportando desde Gigabit hasta Infiniband. Esto, añadido a las características propias de gestión del producto (pooling, tiering, protección de la información, thin-provisioning, terceras copias, multi-tenancy, quality of service, cifrado, etc…) hacen que ScaleIO no sea el “juguete” que a muy primera vista puede parecer, sino más bien todo lo contrario, un producto con un enorme potencial de aplicación que aún está por descubrir.

No es mi intención describir en este artículo el detalle de ScaleIO, sino solamente despertar la atención del lector sobre algo que realmente creo va a ser “disruptivo”, como a los anglosajones les gusta decir, en el mundo del almacenamiento en los próximos meses. Les invito a profundizar en este producto que, junto con los demás disponibles, siguen haciendo de EMC la compañía de referencia del sector.

Una historia sobre Big Data

En uno de mis últimos viajes a las Américas, tuve la ocasión de compartir una reunión de trabajo con un grupo de compañeros expertos en esto que últimamente está tanto de moda y que se denomina Big Data, algo sobre lo que todos los fabricantes del sector nos jactamos de tener la solución idónea para las problemáticas de nuestros clientes. 

Confieso que me vi sorprendido por la pasión y poder de comunicación de este equipo, pero sobre todo por su capacidad de generar “demandas terrenales” para la entelequia del Big Data.

Como ejemplo de modelo de proyecto al uso, nos ilustraron con la siguiente historia:

Imaginemos que tenemos una entidad bancaria que un día concreto del año sufre un ataque a su red de cajeros. Nada muy extraño por desgracia hasta aquí. Pero el ataque del que estamos hablando no es un ataque cualquiera, es algo mucho más sofisticado. Imaginemos por un momento que esta entidad sufre, en un intervalo de tiempo de media hora, un ataque coordinado en decenas de cajeros a lo largo de varios estados del país, que consiste en abrir el cajero, y mediante un procedimiento informático local, dar una orden de vaciado completo del dispensador de dinero.

Para perpetrar este hecho, es necesario para la red de delincuentes contar con la connivencia de empleados del propio banco y empleados del fabricante de los cajeros, conocedores ambos tanto de la tecnología a asaltar como de los mecanismos de seguridad puestos en marcha.

El hecho es que, de manera muy discreta, y disfrazado prácticamente como una intervención de servicio, el Banco en cuestión pasa a tener una merma de 50 millones de Reales en apenas unos minutos.

Una vez que el Banco se pone a investigar el hecho y ver cómo se podía haber evitado, descubren que realmente cuentan con una fuente de información excepcional, los logs de los cajeros, emitidos en tiempo real por los mismos y almacenados en la central.

Pero, ¿y ahora qué? De nada sirve poner a varias personas a leerse dichos logs en busca de algo que alerte sobre la posible causa del ataque, porque el ataque ya se ha producido, es demasiado tarde. Por lo tanto, y decididos a invertir para que esta fechoría no vuelva a suceder, el Banco decide contactar con nuestro equipo de expertos en la materia, los cuales, y de forma muy resumida, proporcionan lo siguiente:

1. Una plataforma potente para el procesado en tiempo real de dichos logs, basada en Greenplum y Hadoop.
2. Un algoritmo a medida de detección de intrusión o ataque en los cajeros, que proporciona un 95% de acierto en sus conclusiones.
3. Los servicios de implantación pertinentes para todo el proyecto.

Fíjense en la importancia del segundo punto, es la clave. Es fundamental contar con la presencia de un equipo de data scientists, es decir, personas capaces de desarrollar algoritmos de explotación de los datos adecuados a la necesidad concreta que atañe al proyecto en sí. En este caso, y en un plazo de una semana, el data scientist fue capaz de desarrollar un algoritmo matemático de predicción basado en la información de estado que proporcionan los cajeros automáticos de la entidad asaltada.

De esta manera, el Banco cuenta con una plataforma de análisis en tiempo real capaz de detectar de forma casi infalible un ataque perpetrado en la red de cajeros en el momento en el que se produce.

Y hasta aquí podría parecer otra bonita historia de ciencia ficción sobre Big Data y las posibles aplicaciones de uso que los fabricantes nos empeñamos en desarrollar para nuestros clientes. La diferencia estriba en que, esta vez, la historia es muy real, y sirve además para ilustrar cómo un fabricante como EMC es capaz de proporcionar un proyecto end-to-end de última tecnología que aporta un valor añadido inmenso para un cliente.

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